miércoles, 16 de abril de 2008

Ir de compras con mujeres

Bueno en principio diré que generalizo con "mujeres" y no especifico "mi mujer" porque después de comentarlo con algunos compañeros he comprobado que a todo el mundo le pasa lo mismo, aunque en presencia de ellas lo negaremos.
Todo comienza cuando un día tu mujer te dice "necesito ir de compras" y tú piensas "otra vez" pero si todavía no me he recuperado de las agujetas de la última vez. Si amigos, agujetas, porque ir de compras con ellas es el deporte mas completo que se puede hacer.
Llegamos al centro comercial y como de costumbre ella no tiene muy claro lo que necesita, porque quiere comprar un pantalón pero se ha parado en la primera tienda del centro comercial que era de zapatos.
En ese momento viene mi primera pregunta, ¿pero no necesitabas un pantalón?, a lo que ella responde: Si, pero ya que estamos aquí voy a mirar si encuentro unos zapatos.
Hete aquí un significado diferente de la palabra "necesidad".
Después de estar media hora de pie (aunque últimamente algunas tiendas se han compadecido de los hombres y nos han puesto unos pequeños asientos para que no se nos suba la bola de estar tanto tiempo de pie sin movernos. Y si no me creéis id a cualquier tienda y mirar quienes están sentados en los asientos, si señor, todo tíos con cara de desesperación) viendo como ella se prueba zapato tras zapato te dice "no me gusta ninguno" vámonos a mirar pantalones. Ufffff
Después de pararnos en todos los escaparates que hay desde la tienda de zapatos hasta la de pantalones por fin estamos dentro.
Mientras ella coge pantalones y te los va dando para que los sostenga tu vas buscando desesperadamente el asiento comprobando que no hay y cruzándote la mirada con otro marido cargado de ropa que busca lo mismo. Dios mío, a estos les tengo que poner una reclamación por maltrato físico.
Mientras ella sigue dándote mas pantalones.
Por fin dice "vamos al probador" y vosotros pensareis bueno ahora podrá deshacerse de su carga y descansar, pues no ahora es el peor momento de toda la tarde. Mientras ella se prueba un pantalón tu sigues de pie sujetando el resto y entonces ella sale y te hace la pregunta del millón, ¿me queda bien?
Y entonces yo pienso, ahora qué respondo: sí, para que lo compre y nos vayamos aunque no tenga muy claro que le quede bien, o no, para que me mire con cara de cuerno y me conteste "pues a otras ya las miras cuando llevan este pantalón".
Yo inocentemente respondo que me gusta como le quedan (siendo realmente lo que pienso) a lo que ella me contesta: pero no ves que me hace el culo muy gordo anda que no tienes ni idea.

Después de estar una hora probándose pantalones no se decide por ninguno y me dice vamos a otra tienda que aquí no hay nada que me quede bien. He aquí mi segunda pregunta ¿Pero fabrican mas modelos de pantalones en el mundo? Porque en la sección de tíos solo hay tres tipos vaqueros, de pana y chinos.
A lo que ella responde no se para que vengo de compras contigo, la siguiente vengo sola.

Bueno después de estar en otras veinte tiendas, con el mismo modus operandi comentado anteriormente, sin suerte en la búsqueda del pantalón, finalmente salen de su boca las palabras mágicas: Vamos a la primera tienda que voy a quedarme con aquellos pantalones que me dijiste que me quedaban bien.
Es en ese momento cuando pienso POR ESO ME MIRO CON AQUELLA CARA DE SORPRESA EL CURA CUANDO DIJE QUE ACEPTABA ESTAR CON ELLA EN LO BUENO Y EN LO MALO!!! Se ve que ya había estado con alguna monja de compras.

Y LUEGO DICEN QUE NO TENEMOS PACIENCIA!!!!

Bueno hasta la próxima y espero no tardar tanto.
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