viernes, 31 de octubre de 2008

Depil Cat

Aviso: almas sensibles y refinadas, pasad de largo. Lo que hoy os voy a contar es pelín asqueroso. Pero tiene su gracia, si no no lo haría.
Va de gatos. De gatos, cacas de gatos y depilación gatuna. El otro día tocaba ir al doctor de gatos con nuestra querida bola de pelo blanco (Me pareció ver un lindo gatito... ) para su revisón anual. "Qué estupenda ocasión para ir de excursión todos juntos, en plan familia Trapisonda" pensé. El veterinario nos queda a unos 10 km, asi que hay que ir en coche. Cometí el gran, enorme error, de fatales consecuencias de no retirar la comida y el agua a mi peluda "amiga" unas horas antes de montar en coche. ¿Y pa qué? pensaréis. Pues porque, no sé los otros felinos, pero éste SE MAREA cada vez que vamos en coche, y todo líquido o sólido ingerido previamente no soporta las curvas ni el meneo carreteril más de 5 minutos en el interior de su cuerpo...
Segundo aviso: a partir de aqui la cosa se pone fea, no me responsabilizo de herir sensibilidades.
Bien, camino del VET, como decimos los ¿afortunados? dueños de animales, empezamos a oir unos maullidos sospechosos... MAAAAuuuu y no "miaaaaauuuu" AY MADRE, le dije a Paddelman. "Esto me suena a previo al vómito". En efecto, segundos después, se confirmaban mis temores. "AJ" pensé yo. "Pobrecita" dijo Paddelman. ¿¿¿¿¿Pobrecita?????? Enfin, no queda ahí la cosa.
Tercer aviso: sólo para los más fuertes. La visita al veterinario fue normal, se hizo pis, intentó morder, arañar y matar todo lo que tenía cerca. Como siempre, vamos. Pero aún hay más. Ya en el coche, de vuelta a casa, cómo decirlo de forma fina pero sin rodeos..... SE HIZO CACA. "Claro, del miedo que ha pasado, la pobrecita" dijo Paddelman. SI, vaaaale, pobre animalito... No diré más que imaginaos el impacto a nuestras papilas olfativas durante los 13 minutos que duró el trayecto.
Cuarto aviso: para supervivientes. Ya de vuelta a casa, había que abrir el transportín y limpiar a la pobre gata de pelo ¿blanco? He de decir que Paddelman sabe cómo organizarse en estos casos. Nos equipamos con guantes, esponjas, palanganas y toallas viejas. Antes de encerrarnos en el baño, dijimos a los cachorritos: "hijos, si no volvemos, sabed que os queremos muchísimo". Bien, valor, y al toro, buenooooo al gato. "Yo la sujeto y tú le limpias" me dijo Paddelman. "Vale" dije yo. Pensaréis que qué morro, pues no, porque no quiero perder mis dedos. Empieza la faena, gata inmovilizada, y yo dale que te pego con la esponja y el agua... y no había manera de esclarecer aquello... Entonces se me encenció la bombilla: "Hay que cortar". Paddelman me miró como diciendo: ¿Quééé? ¿Cortar qué? ¿Estás loca? "El pelo, si no le corto el pelo no vamos a acabar nunca" Asi que fui a por unas tijeras, y procedí a cortar todo el pelo que no tenía su color habitual (esto sí que lo he dicho finamente eh?) ESTUPENDO! A partir de ahi, unos frotes más con la esponja y gata limpia e inmaculada. A favor de los gatos diré que tienen ese instinto de estar siempre limpios (que ya podría copiar algún humano ...) y al día siguiente nadie diría la que se había liado. Sequita y blanquita estaba ella.
Eso sí, luce un depilado brasileño gatuno de lo más fashion. Ya volverá a crecer.....
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