martes, 24 de junio de 2008

Mi primera vez

Pensaréis que se me ha ido la olla, que me he animado después de mi última entrada y estaréis temblando, "a ver qué nos va a contar esta Juanita"... No, no van por ahí los tiros. Se trata de mi primera vez sobre un escenario. Insisto en que no van por ahí los tiros. Mis amigos y conocidos más cercanos saben de mi pasión por el baile, desde que vi Dirty Dancing (la original, of course) allá por 1988. La vida me llevó del Caribe y sus bailes al Oriente y el maravilloso descubrimiento que para mi ha supuesto la danza oriental, conocida también como la danza del vientre.Resulta que el viernes fue mi "estreno" en el espectáculo de fin de curso de la escuela donde voy a clase, y bailé por primera vez ante "cienes" de personas. Semanas preparando el modelito, repasando las coreografías, estudiando el maquillaje ... y el "bloqueador del sudor". Os explico.La cosa es que cuando hago ejercicio sudo como un pollo asado, y claro, por mucho arte y glamour que una tenga (que lo tengo) pues no era plan de distraer la atención del respetable hacia mis axilas. Asi que me acordé de que el día de mi boda me había dado un producto "antisudor" para no cagarla y aparecer con mi maravilloso traje de novia como si hubiera corrido una maratón. No sé qué tendrán las toallitas esas que hay que restregarse, y prefiero no saberlo, ¡pero no sudé una gota en cuatro dias! Juanita, me dije, es hora de volver a usar una de esas toallitas. Todo por el glamour. Asi que la víspera de la actuación, osea el jueves pasado, llego a casa cansada después del ensayo general, me doy una duchita y me aplico las famosas toallitas en mis impolutas y depiladísimas axilas.Bien, llegó el día D, la hora H, todas las bailarinas preparándonos frente al espejo de la sala de ensayo, eye liner en una mano y rimmel en la otra. Me alejo del espejo, he conseguido el efecto deseado, me veo estupenda, procedo a retocarme la melena y entonces, Oh mísera de mi, lo veo... Observo con horror, en mi divino top burdeos de mangas agitanadas, medio sobaco derecho todo sudao. ¡¡¡¡Me cago en la puta!!!! Medio sobaco, habéis leido bien. ¿Os imagináis el efecto? Raro, raro, raro, que diría Papuchi. Para más inri el primer baile empezábamos con pose de brazos arriba, hale. Suerte que tengo una larguísima melena que coloqué a modo de cortinilla sobre el medio sobaco sudado, por lo menos para suavizar esa primera impresión del público. Hay que ser gilipollas, pensé, no tenía más que restregarme bien las dichosas toallitas, no parece difícil ¿no? Menos mal que mi buen hacer sobre el escenario hizo que mi sobaco pasara inadvertido...Por cierto, sigo sin sudar ni una gota desde el jueves pasado, estoy empezando a tener miedo...
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