Mientras Juanita se recupera de las vacaciones y recupera su inspiración me ha pedido que continúe con "el libro del búho" que lo teníamos un poco aparcado. Así que si queréis saber como iba leeros esto.
Capitulo III - Y yo con estos pelos
"Le golpeo y me voy corriendo"-pensó-"...pero a donde voy y...como"
- Baja - dijo Iván a sus espaldas.
- Un poco de luz, por favor ¡qué no se ve una mierda!-y por lo que intuía tenía que haber mucha.
Iván apretó un interruptor que se encontraba al lado de la nevera y entonces Oliver vio como las escaleras llevaban a otra puerta.
- Déjame adivinar. Nos esperan detrás de esa puerta.
- Me asombra tu capacidad de intuición, teniendo en cuenta el día que llevas.
- No me lo recuerdes, que todavía queda mucho y esto va a peor.
Oliver empezó a descender las escaleras, estas eran de madera, posiblemente llevaban allí desde antes que él naciera y seguramente las habían olvidado poco después porque crujían a cada escalón que bajaba, lo que daba una sensación de película de serie B que le empezaba a inquietar.
Toc, toc- golpeo la puerta.
- Pero quieres dejar de hacer el idiota y empujar.- le grito Iván.
- Eh! A mí me han enseñado a ser educado y no voy a cambiar por que una persona que no conozco me lleva a un lugar en el que nunca he estado para hablar con unas personas a las que nunca he visto. Y si no te gusta...me voy.
- Como subas un solo escalón...abro la puerta con tu cabeza.-le "aclaró"
Adelante-se escucho desde el otro lado de la puerta.
- Ves - se rió Oliver.
Cogió aire, puso la mano en el pomo. Sintió frió, pero no sabía si por el pomo o por lo acojonado que empezaba a estar. Abrió la puerta.
Una mesa redonda, tres personas en la mesa y una silla vacía. Enfrente de la silla vacía estaba una señora mayor, muy mayor y que parecía punto de quedarse dormida. A su derecha y a su izquierda estaban Zipi y Zape super-hormonados. Lo único más grande que el tamaño de aquellos dos tipos era su fealdad. Resultaban desagradables de ver incluso a oscuras.
-Sientate- le dijo la anciana.
Oliver se sentó. Miró a los tres acompañantes que tenía y fijo la mirada en la anciana, sobre todo porque era la que menos grima le daba.
-Quién reparte-dijo para romper el hielo.
Nadie dijo nada y eso le ofendió porque el comentario le había parecido cuando menos ingenioso.
- Tus padres...-empezó hablando con un hilo de voz la vieja.
- Bien, gracias. ¿Y los suyos?
En ese momento Zape le cruzó la cara con toda la palma de la mano.
-¡Tu eres idiota!- le grito Oliver levantándose.
Cuando Zape se levanto comprendió que no había sido una buena idea llamar idiota a un idiota.
- Sentaos los dos- grito la vieja- Mis padres están muertos, pero no es eso lo que quiero saber. Lo que me interesa es si es cierto lo que le contaste a Iván acerca de tus padres.
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sábado, 19 de julio de 2008
El libro del búho (8)
martes, 27 de mayo de 2008
El libro del búho (7)

-Venga, Oli. ¡Que ya han llegado todos!- le grito Ivan desde la puerta.
"Todos, ¿quienes son todos?"-pensó Oliver-"La familia Von Trapp, la familia Adams, la familia Corleone o la familia tocame los coj...". Mientras divagaba, entró en la casa y sí la pradera que había visto estaba descuidada, el resto de la casa estaba que daba pena verla.
-El techo no se caerá ¿verdad?
-Sólo si quieres ponerle una lámpara-respondió Iván.-Sígueme.
Llegaron a la cocina o, mejor dicho,el sitio donde el que tuviera la desgracia de vivir allí cocinaba. Un camping-gas, un microondas y una nevera. Por supuesto en semejante mansión , no podía faltar una mesa y una silla plegables para no comer en el suelo. Eso era todo lo que había en la habitación.
-Bueno entrá en el frigorifico-le dijó Iván.
-¡Y una mierda! Sí tienes calor te metes tú.-contestó Oliver, con cara de preocupación. No había sido una buena idea ir hasta allí.
- Te voy a decir una cosa, me estoy cansando de tus tonterías, ha venido gente de muy lejos para ayudarte y si no te ayudan; te entierran. Así que haz el favor de abrir la nevera. ¿Si lo prefieres puedo ser más... "persuasivo"?
A Oliver no le gustaron ni las palabras, ni el cambio de actitud que había en su "chofer". Pensó en golpearlo y hechar a correr, podía hacerlo...o eso creía, pero a donde iría, no tenía modo de volver. Se dirigió a la nevera, tomó aire y abrió la puerta.
-¡La madre que me parió!-exclamó Oliver.
La nevera no era una nevera, sólo era una puerta desde la que nacían unas escaleras que bajaban al sotano de la casa. "¿Y ahora qué? "pensó.
domingo, 18 de mayo de 2008
El libro del búho (6)
- Ya, respondió. Pero no tenía la menor idea de lo que estaba hablando. Mi problema... ¿Qué problema? pensó. Siguieron caminando unos cuantos metros por la avenida, en silencio, hasta llegar a la furgoneta de Ivan.
-Está un poco guarro, ya puedes perdonar, he tenido mucho lio esta semana con el traslado... Pero claro tampoco sabrás de qué te hablo ¿no? dijo
- Pues... No, la verdad, respondió Oliver, y esto empieza a mosquearme.
En efecto, Oliver estaba empezando a ponerse nervioso. Una cosa era agarrarse un pedal de kilo y otra muy distinta no comprender nada de lo que estaba pasando a su alrededor.
- Bueno, esa es una parte de tu...problema. Pero tranquilo, pronto verás todo más claro. No te preocupes, confía en mí.
No respondió. Oliver pasó casi todo del trayecto en silencio, pensando. De vez en cuando miraba a Iván de reojo, intentando recordar si le conocía y de qué. Por más que se esforzaba no conseguía acordarse. Había en él algo que le resultaba tranquilizador, que le inspiraba la confianza suficiente como para seguir sus indicaciones. Bajó la ventanilla, el aire del mediodía era agradable, el cielo estaba despejado, no así su cabeza.
Enseguida llegaron a un camino rural, "ya casi hemos llegado" dijo Iván. "Bien" contestó Oliver, y cogió un pitillo que llevaba apoyado detrás de la oreja. Lo encendió ante la mirada pasmada de Ivan. "Si, si, ya lo sé, fumar apesta, es una mierda... Ahorrate el sermón, ¿vale? Ya lo dejaré cuando tenga ganas" dijo irritado. Estaba harto de que le miraran como un bicho raro por fumar. Se sentía víctima de la cruzada antitabaco que tan de moda se había puesto últimamente. De repente estaba de muy mala leche.
-Vale, tio, no te pongas así, dijo Iván, ya hemos llegado, es allí.
Miró hacia donde señalaba su amigo. Era una casona enorme, estaba en mitad de una pradera bastante descuidada. Había unos cuantos coches aparcados. Los miró uno por uno, leyó las matrículas, ninguna le sonaba... Hasta que vio otro coche más, un poco apartado, estacionado al lado un sauce. Era un ford fiesta negro, muy muy sucio. Y estaba seguro de haberlo conducido en más de una ocasión. No dijo nada. Decidió que hasta que no tuviera nada más claro, su actitud iba a ser ver, oir y callar.
-Está un poco guarro, ya puedes perdonar, he tenido mucho lio esta semana con el traslado... Pero claro tampoco sabrás de qué te hablo ¿no? dijo
- Pues... No, la verdad, respondió Oliver, y esto empieza a mosquearme.
En efecto, Oliver estaba empezando a ponerse nervioso. Una cosa era agarrarse un pedal de kilo y otra muy distinta no comprender nada de lo que estaba pasando a su alrededor.
- Bueno, esa es una parte de tu...problema. Pero tranquilo, pronto verás todo más claro. No te preocupes, confía en mí.
No respondió. Oliver pasó casi todo del trayecto en silencio, pensando. De vez en cuando miraba a Iván de reojo, intentando recordar si le conocía y de qué. Por más que se esforzaba no conseguía acordarse. Había en él algo que le resultaba tranquilizador, que le inspiraba la confianza suficiente como para seguir sus indicaciones. Bajó la ventanilla, el aire del mediodía era agradable, el cielo estaba despejado, no así su cabeza.
Enseguida llegaron a un camino rural, "ya casi hemos llegado" dijo Iván. "Bien" contestó Oliver, y cogió un pitillo que llevaba apoyado detrás de la oreja. Lo encendió ante la mirada pasmada de Ivan. "Si, si, ya lo sé, fumar apesta, es una mierda... Ahorrate el sermón, ¿vale? Ya lo dejaré cuando tenga ganas" dijo irritado. Estaba harto de que le miraran como un bicho raro por fumar. Se sentía víctima de la cruzada antitabaco que tan de moda se había puesto últimamente. De repente estaba de muy mala leche.
-Vale, tio, no te pongas así, dijo Iván, ya hemos llegado, es allí.
Miró hacia donde señalaba su amigo. Era una casona enorme, estaba en mitad de una pradera bastante descuidada. Había unos cuantos coches aparcados. Los miró uno por uno, leyó las matrículas, ninguna le sonaba... Hasta que vio otro coche más, un poco apartado, estacionado al lado un sauce. Era un ford fiesta negro, muy muy sucio. Y estaba seguro de haberlo conducido en más de una ocasión. No dijo nada. Decidió que hasta que no tuviera nada más claro, su actitud iba a ser ver, oir y callar.
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El libro del búho
jueves, 8 de mayo de 2008
El libro del búho (5)
Capitulo II- Un mal día para dejar de fumar
- ¡Hola Oliver!. ¿Que tal has dormido?
- Eeeeeeh, bien.-dijo mientras le estudiaba intentando recordar algo.Pero nada.
- ¡Viste la nota!. No sabía si te despertarías a tiempo para venir
Oliver, le miro, si se concentraba lo suficiente creía que podía escuchar los engranajes de su cabeza dando vueltas, tratando de buscar algo que le hiciera saber de que demonios le estaban hablando, cualquier cosa. El desconocido medía alrededor de 1.75 calculó, tenía el pelo rubio y corto. Hablaba en un tono muy bajo, suave, con mucha calma. Le sonreía con confianza, como si le conociera de mucho tiempo y sin embargo eso era imposible. Porque una cosa es estar borracho una noche y otra toda la vida. Cosa que no podía decirse de su hermano, pero esa era otra historia.
- Por ciero... el del café y el croissant, ¿fuiste tú?- Le importaba muy poco la respuesta, pero quería ganar un poco de tiempo, para ver si se aclaraba.
- Sí
"Joder" pensó Oliver "no te estires con la respuesta".
-Y las llaves,¿de donde las sacastes?.Vamos, si se puede saber-ironizó
- Que mal te sienta el no dormir.Ayer parecías mucho más simpatico-rió.-Las tenías en la cocina, en cuanto te desmayaste, cogí la llaves bajé a por algo para desayunar, lo subí y como no despertabas te deje la nota y me marche. Yo tampoco he dormido. Tenemos que salir ya. He quedado con mis amigos a las 15:00 y tenemos una hora de viaje, por lo menos. Además no les gusta que les hagan esperar.
- ¿Ir...a dónde?
- Buff-resopló- no pensé que estabas tan mal. ¿Recuerdas algo?
- Poco, si te soy sincero. Por cierto, ya que voy a ser sincero, para empezar.. ¿como te llamas?-preguntó Oliver
- Ivan-a la vez que le tendía la mano- para servirle a Dios y a usted-añadió burlonamente.
Ivan, ivan su cerebro no daba para más. No recordaba nada definitivamente.
- Y a donde ibamos...
- A ver unos amigos que viven en una granja.
-¿Y para que ibamos a ir?
-Porque te van a ayudar con..., como decirlo suavemente..., con..tu "problema".
- ¡Hola Oliver!. ¿Que tal has dormido?
- Eeeeeeh, bien.-dijo mientras le estudiaba intentando recordar algo.Pero nada.
- ¡Viste la nota!. No sabía si te despertarías a tiempo para venir
Oliver, le miro, si se concentraba lo suficiente creía que podía escuchar los engranajes de su cabeza dando vueltas, tratando de buscar algo que le hiciera saber de que demonios le estaban hablando, cualquier cosa. El desconocido medía alrededor de 1.75 calculó, tenía el pelo rubio y corto. Hablaba en un tono muy bajo, suave, con mucha calma. Le sonreía con confianza, como si le conociera de mucho tiempo y sin embargo eso era imposible. Porque una cosa es estar borracho una noche y otra toda la vida. Cosa que no podía decirse de su hermano, pero esa era otra historia.
- Por ciero... el del café y el croissant, ¿fuiste tú?- Le importaba muy poco la respuesta, pero quería ganar un poco de tiempo, para ver si se aclaraba.
- Sí
"Joder" pensó Oliver "no te estires con la respuesta".
-Y las llaves,¿de donde las sacastes?.Vamos, si se puede saber-ironizó
- Que mal te sienta el no dormir.Ayer parecías mucho más simpatico-rió.-Las tenías en la cocina, en cuanto te desmayaste, cogí la llaves bajé a por algo para desayunar, lo subí y como no despertabas te deje la nota y me marche. Yo tampoco he dormido. Tenemos que salir ya. He quedado con mis amigos a las 15:00 y tenemos una hora de viaje, por lo menos. Además no les gusta que les hagan esperar.
- ¿Ir...a dónde?
- Buff-resopló- no pensé que estabas tan mal. ¿Recuerdas algo?
- Poco, si te soy sincero. Por cierto, ya que voy a ser sincero, para empezar.. ¿como te llamas?-preguntó Oliver
- Ivan-a la vez que le tendía la mano- para servirle a Dios y a usted-añadió burlonamente.
Ivan, ivan su cerebro no daba para más. No recordaba nada definitivamente.
- Y a donde ibamos...
- A ver unos amigos que viven en una granja.
-¿Y para que ibamos a ir?
-Porque te van a ayudar con..., como decirlo suavemente..., con..tu "problema".
sábado, 26 de abril de 2008
El libro del búho (4)
A medio camino entre la puerta y la mesa donde suponía que le esperaban se paró un momento. Miró el reloj, "las 13:25... Bien, pensó, al final he llegado a tiempo" Decidió sentarse en la barra un momento. Había bastante gente, era la hora del aperitivo y estaba rodeado de parejas tomando martini, familias con kas de naranja y aceitunas... A él le apetecía otro café, y decidió tomarse uno mientras examinaba el terreno. Consiguió una buena visibilidad de la mesa en la que descansaban los dos cafés que había visto desde fuera. Fijó su mirada en la mujer que permanecía allí, esperando-le. Se frotó los ojos para verla bien, para intentar recordar y mirarla bien otra vez. Era guapa, no escandalosamente guapa, pero bastante atractiva. Lucía una media melena lisa, tirando a rubia. Rondaría los cuarenta. Estaba fumando y leía el periódico. No le sonaba de nada. Intentó recordar una tórrida noche de pasión junto a ella, pero por más que intentaba darle realismo, nada. No recordaba nada. De pronto ella levantó la vista, miró a su alrededor como buscándole. No le vio, y después de apurar su cigarro de un par de caladas, volvió a sumergir la vista en el periódico.
Oliver pensó que ya era hora de acercarse. El cortado le había sentado bien, y su dolor de cabeza había desaparecido como por arte de magia. Avanzó hacia ella sin saber si sonreir o no. Cuando estaba a unos pasos de su objetivo, pasó a su lado un tipo, como una exhalación, le empujó desplazándole un poco hacia un lado. Le miró con desprecio pero no sirvió de mucho. Su sorpresa fue mayúscula al ver que se sentaba en la mesa, con la mujer que le esperaba... O eso creía él hasta ese momento. No supo reaccionar, de repente, alguien detrás de é le tocó en el hombro, y dijo...
Oliver pensó que ya era hora de acercarse. El cortado le había sentado bien, y su dolor de cabeza había desaparecido como por arte de magia. Avanzó hacia ella sin saber si sonreir o no. Cuando estaba a unos pasos de su objetivo, pasó a su lado un tipo, como una exhalación, le empujó desplazándole un poco hacia un lado. Le miró con desprecio pero no sirvió de mucho. Su sorpresa fue mayúscula al ver que se sentaba en la mesa, con la mujer que le esperaba... O eso creía él hasta ese momento. No supo reaccionar, de repente, alguien detrás de é le tocó en el hombro, y dijo...
sábado, 19 de abril de 2008
El libro del búho (3)
Antes de continuar, como hace tiempo que no seguiamos la historia, recordar de donde viene:
- parte 1
- parte 2
Continuamos...

"¡A las 13:30! espero que por lo menos me invite a comer. !La cafetería Paris! ¡Que recuerdos!"-pensó para sí. No había vuelto allí desde la Universidad. Realmente, nunca fue a la universidad, pero tres de sus amigos si y necesitaban a alguien para jugar al mús, así que allí pasó las tardes durante unos cuantos años. Lo que no le acababa de convencer es que no recordaba a nadie de la universidad en la fiesta, pero la verdad es que no recordaba mucho...y punto.
Una de las cosas que peor llevaba desde que se había ido de casa de sus padres era cualquier cosa que tuviera que ver con la ropa. Lavar, planchar, combinarla (bien)...mucho trabajo para algo que el no apreciaba, de modo que cogíó los primeros vaqueros que encontro, la camiseta de ayer..."no, mejor otra. Esta huele a destileria". Encima de la cama había otra que parecía triste y abandonada pero por lo menos esa huele a las cosas que no huelen. Unas Converse y a correr "pero despacio que me duele la cabeza".
En cuanto salío a la calle se acordó de las gafas de sol, pero no tenía tiempo de volver a por ellas. "Es la última vez que bebo" se prometió, aún sabiendo que no lo iba a cumplir. El café estaba a 15 minutos andando pero en su estado le llevaría otros diez más. Tenía que atravesar una calle peatonal en la que justo hoy había mercadillo y eso implicaba tener que ir esquivando viejos, carritos de bebe, gente plantada en medio de la calle enfrascados en conversaciones de mediodía-"joder, ni que fueran a solucioanr el mundo"-...y todo mientras iba en una nube que en cualquier momento le iba a dejar caer al suelo.
Por fin llegó, se acerco al cristal y miró el interiorde la cafetería No vió a nadie conocido, pero de todas fomas el fondo no se veía bien desde ese lugar. Entro y caminó hacia el final. Al acercarse al fondo vió a una persona sentada en una mesa con dos cafés esperando...le.
miércoles, 16 de abril de 2008
Hoy hablaremos de nosotros
Hoy tengo dos cosas que comentar. Una buena y otra no tan buena. Empezaremos por la buena.
Cuando empezó el blog, mi opinión personal era que nos leeríamos nosotros mismos, pero de repente ves que recibes visitas, de momento pocas y posiblemente por curiosidad. Además internet hace que te lea gente de sitios en los que ni siquiera habías pensado. El otro día descubrí que en el blog http://www.manologos-puntoycoma.blogspot.com/ nos habían enlazado. La verdad es que me hizo ilusión, es nuestro primer enlace que sepamos. Además leyendo el blog me resulta muy divertido con lo cual doble satisfacción. Además si algo nos caracteriza a los búhos que andamos por aquí es que somos agradecidos. Así que aprovechando esto hemos decidido poner una lista con algunos blogs que leemos y que nos gustan, de momento unos pocos y, poco a poco, ira creciendo. Cuando miréis la lista a lo mejor intentáis encontrar una pauta, bien pues tened en cuenta que aquí cada uno es de un padre y una madre (Por lo menos hasta donde sabemos) con lo que los gustos son muy diversos, pero es una forma de conocernos un poco más.
Una vez dicho esto pasemos a nuestro (como dicen trancas y barrancas en el hormiguero) primer gran FRAAAAAAAAAAAAACASO ABSOLUTOOOOOOO. Se trata de “El libro de El Búho”. Ante el escaso entusiasmo mostrado por los potenciales participantes, Juanita y un servidor hemos decidido que cambiamos las reglas. A partir de ahora nos turnaremos ella y yo para escribir por partes y si algún miembro del blog decide participar que nos lo haga saber y ya veremos nosotros que hacemos. Así que queridos lectores de El libro de El búho en breve escribiré una nueva entrega, aún arriesgándonos a que este duelo literario entre Juanita y un servidor se convierta en una especie de duelo a muerte estilo Zoolander
si nos conocieran a Juanita y a mí posiblemente Zoolander les parecerían un tipo de lo más normal (no te ofendas Juanita). En el peor de los casos creo que el libro del búho aumentará la demanda de cultura, porque como le pasaba a Groucho Marx con la televisión (pensaba que fomentaba la cultura ya que cuando alguien la encendía el se iba a leer un buen libro) en cuanto lean lo que escribimos posiblemente necesitarán algo con un poco de lógica y coherencia.
Tengan paciencia que lo hacemos lo mejor que sabemos.
Cuando empezó el blog, mi opinión personal era que nos leeríamos nosotros mismos, pero de repente ves que recibes visitas, de momento pocas y posiblemente por curiosidad. Además internet hace que te lea gente de sitios en los que ni siquiera habías pensado. El otro día descubrí que en el blog http://www.manologos-puntoycoma.blogspot.com/ nos habían enlazado. La verdad es que me hizo ilusión, es nuestro primer enlace que sepamos. Además leyendo el blog me resulta muy divertido con lo cual doble satisfacción. Además si algo nos caracteriza a los búhos que andamos por aquí es que somos agradecidos. Así que aprovechando esto hemos decidido poner una lista con algunos blogs que leemos y que nos gustan, de momento unos pocos y, poco a poco, ira creciendo. Cuando miréis la lista a lo mejor intentáis encontrar una pauta, bien pues tened en cuenta que aquí cada uno es de un padre y una madre (Por lo menos hasta donde sabemos) con lo que los gustos son muy diversos, pero es una forma de conocernos un poco más.
Una vez dicho esto pasemos a nuestro (como dicen trancas y barrancas en el hormiguero) primer gran FRAAAAAAAAAAAAACASO ABSOLUTOOOOOOO. Se trata de “El libro de El Búho”. Ante el escaso entusiasmo mostrado por los potenciales participantes, Juanita y un servidor hemos decidido que cambiamos las reglas. A partir de ahora nos turnaremos ella y yo para escribir por partes y si algún miembro del blog decide participar que nos lo haga saber y ya veremos nosotros que hacemos. Así que queridos lectores de El libro de El búho en breve escribiré una nueva entrega, aún arriesgándonos a que este duelo literario entre Juanita y un servidor se convierta en una especie de duelo a muerte estilo Zoolander
si nos conocieran a Juanita y a mí posiblemente Zoolander les parecerían un tipo de lo más normal (no te ofendas Juanita). En el peor de los casos creo que el libro del búho aumentará la demanda de cultura, porque como le pasaba a Groucho Marx con la televisión (pensaba que fomentaba la cultura ya que cuando alguien la encendía el se iba a leer un buen libro) en cuanto lean lo que escribimos posiblemente necesitarán algo con un poco de lógica y coherencia.
Tengan paciencia que lo hacemos lo mejor que sabemos.
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Reflexiones
martes, 8 de abril de 2008
El libro del búho (2)
Miró a su alrededor, buscando alguna pista. Aturdido, encendió la calefacción y se sentó a desayunar. A pesar de las náuseas pensó que con el estómago lleno se sentiría mejor. Frente a la taza de café humeante intentaba recordar, ¿habría ligado? "Joder, me acordaría de algo así... Supongo"- pensó.
En ese momento, sonó el teléfono. Sobresaltado, contestó, pero la voz no le salió a la primera -"la fiesta debió de ser muy muy cojonuda..."
- ¿Di...digame?
- Hijo, ¿eres tú?
- Hola mamá...
-¿Estás enfermo? Menuda voz tienes...
- No mamá, estoy bien, sólo un poco ronco, ayer di una fiesta y...
- Ya, ya, no me digas más... Bueno sólo quería saber si te viene bien que vayamos a verte papá y yo dentro de tres semanas, tenemos algo que contarte, pero tiene que ser en persona.
- Ehhmmm, si claro, claro... ¿No será nada grave no? -Apenas podía pensar en lo que estaba diciendo y escuchando, el dolor de cabeza aún seguía ahi-
- No, no te preocupes. Volveré a llamarte la semana que viene, de acuerdo?
- Si, vale, un beso mamá
-Cuidate, hijo
Todavía tenía el auricular en la mano cuando se dio cuenta. ¿Cómo no lo había visto antes? Delante de sus narices, pegado en la nevera con un imán había un papel, una nota. Se acercó a cogerlo, no reconocía la letra, decía....
To be continued by... Ding Dang Do
En ese momento, sonó el teléfono. Sobresaltado, contestó, pero la voz no le salió a la primera -"la fiesta debió de ser muy muy cojonuda..."
- ¿Di...digame?
- Hijo, ¿eres tú?
- Hola mamá...
-¿Estás enfermo? Menuda voz tienes...
- No mamá, estoy bien, sólo un poco ronco, ayer di una fiesta y...
- Ya, ya, no me digas más... Bueno sólo quería saber si te viene bien que vayamos a verte papá y yo dentro de tres semanas, tenemos algo que contarte, pero tiene que ser en persona.
- Ehhmmm, si claro, claro... ¿No será nada grave no? -Apenas podía pensar en lo que estaba diciendo y escuchando, el dolor de cabeza aún seguía ahi-
- No, no te preocupes. Volveré a llamarte la semana que viene, de acuerdo?
- Si, vale, un beso mamá
-Cuidate, hijo
Todavía tenía el auricular en la mano cuando se dio cuenta. ¿Cómo no lo había visto antes? Delante de sus narices, pegado en la nevera con un imán había un papel, una nota. Se acercó a cogerlo, no reconocía la letra, decía....
To be continued by... Ding Dang Do
lunes, 7 de abril de 2008
El libro del búho (I)
Me he dado cuenta que hay algunos miembros del blog que se hacen los remolones a la hora de escribir. Tengo dos teorías para ello:
- No saben acerca de que escribir
- No encuentran tiempo para hacerlo. (Creo que es la más probable).
Par los del primer caso se me ha ocurrido una idea que va a facilitarles el tener que buscar algo sobre lo que escribir.
REGLAS
Se trata de ir escribiendo una historia por partes. Al final de su parte el que escribe elige a otro miembro del blog para que continúe la historia. Si esa persona no puede por la razón que sea que deje un comentario diciendo a quien le pasa el turno. En el peor de los casos escribiré la hisoria yo solo.Se tendrán que escribir alrededor de 100 palabras. A nuestro enviado especial en Londres Ding Dang Do le dejaremos escribir en inglés.
Cuando acabemos la historia le pondremos un título mejor que. A por el planeta (el premio literario no el mundo (esta vez si el planeta, no el periodico).
Solo dos requisitos para cada entrada:
- Titulo de la entrada: El libro del búho (y el número de parte que va)
- Poner en la etiqueta de la entrada: El libro del búho
Tengo curiosidad por saber que es lo que aporta cada uno. Tambien tengo muchisima curiosidad por saber si seremos capaces de continuar la historia con una cierta lógica.
Bueno, como es mi scartegoris, empiezo yo:
TITULO: EL LIBRO DEL BÚHO
Cap. I- La habitación desde dentro no parece tan bonita
La mañana era fría. No paró de llover en toda la noche. Abrió un ojo. Las 12:30.No había que trabajar. Eso estaba bien.
Oliver se había acostado tarde y muy borracho, aunque de esto último no estaba tan seguro, simplemente lo intuía por el espantoso dolor de cabeza y las ganas de vomitar.
Se levantó y, mientras iba a la cocina, pasó por el salón. “La fiesta tuvo que ser cojonuda” pensó al ver el sofá del revés. Al llegar a la cocina, croissants traídos de la panadería, y café recién hecho. Pero… ¿quién? No recordaba haber invitado a nadie a dormir y hasta donde su dolorida cabeza recordaba solo sus padres tenían llaves del piso; pero... estaban a más de 300 kilómetros.
….Continúa Juanita Castillo.
- No saben acerca de que escribir
- No encuentran tiempo para hacerlo. (Creo que es la más probable).
Par los del primer caso se me ha ocurrido una idea que va a facilitarles el tener que buscar algo sobre lo que escribir.
REGLAS
Se trata de ir escribiendo una historia por partes. Al final de su parte el que escribe elige a otro miembro del blog para que continúe la historia. Si esa persona no puede por la razón que sea que deje un comentario diciendo a quien le pasa el turno. En el peor de los casos escribiré la hisoria yo solo.Se tendrán que escribir alrededor de 100 palabras. A nuestro enviado especial en Londres Ding Dang Do le dejaremos escribir en inglés.
Cuando acabemos la historia le pondremos un título mejor que. A por el planeta (el premio literario no el mundo (esta vez si el planeta, no el periodico).
Solo dos requisitos para cada entrada:
- Titulo de la entrada: El libro del búho (y el número de parte que va)
- Poner en la etiqueta de la entrada: El libro del búho
Tengo curiosidad por saber que es lo que aporta cada uno. Tambien tengo muchisima curiosidad por saber si seremos capaces de continuar la historia con una cierta lógica.
Bueno, como es mi scartegoris, empiezo yo:
TITULO: EL LIBRO DEL BÚHO
Cap. I- La habitación desde dentro no parece tan bonita
La mañana era fría. No paró de llover en toda la noche. Abrió un ojo. Las 12:30.No había que trabajar. Eso estaba bien.
Oliver se había acostado tarde y muy borracho, aunque de esto último no estaba tan seguro, simplemente lo intuía por el espantoso dolor de cabeza y las ganas de vomitar.
Se levantó y, mientras iba a la cocina, pasó por el salón. “La fiesta tuvo que ser cojonuda” pensó al ver el sofá del revés. Al llegar a la cocina, croissants traídos de la panadería, y café recién hecho. Pero… ¿quién? No recordaba haber invitado a nadie a dormir y hasta donde su dolorida cabeza recordaba solo sus padres tenían llaves del piso; pero... estaban a más de 300 kilómetros.
….Continúa Juanita Castillo.
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