lunes, 9 de noviembre de 2009

Pero qué morro tenéis

Hoy estoy bastante enfadada y calentita, en el más cabreado de los sentidos. Aviso, tengo intención de usar lenguaje soez que puede herir sensibilidades.
Va por vosotros, por ti. Tu que llegas al típico centro comercial, o de mobiliario estilo sueco y te haces el idem cuando tan ancho dejas el coche en la zona reservada a familias o minusválidos. Hijoputa. Cabrón. Asi se te atraganten las albóndigas suecas con salsa de arándanos y las galletas de jengibre te provoquen un efecto laxante de los buenos. Serás sinvergüenza. Ni siquiera disimulas, algunos van solitos o en pareja pero por lo menos llevan la sillita del niño instalada, asi cuando se ve aparcado uno da por supuesto que hay niño con padres/madres. Pero es que me toca la moral. No porque me quites el sitio, no suelo ir con la prole a esos sitios. Es que me das asco cuando metes tranquilamente tu coche en una plaza muuuucho más ancha que las normales (para poder descargar niños, sillitas, sillas de ruedas etc) perfectamente señalizado por cierto. ¿Te has fijado en un cartel que cuelga con un dibujo de hombre-mujer-niños? Pues no es para que yo me cisque en tu parentela, que podría ser, todo hay que decirlo.
Tu conducta incita al vandalismo y a las llaves de mi coche les dan ganas de ir a pasear por tu carrocería, no sé si pillas por dónde voy. Lo más gracioso (por no decir triste) es que al dar parte al lugar: "Verá, hay coches aparcados en la zona reservada a familias que de familia no tienen nada..." lo que nos contestan es que no hay obligación por ley. Que se debería respetar pero no se respeta. Y que no se puede hacer nada. Pues yo si puedo. Para empezar, ahi queda esto... He dicho
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