martes, 30 de junio de 2009

Vuelta y vuelta

Pues sí, ya estamos de vuelta. Morenitos, relajaditos y con las pilas cargadas. El felino asesino nos ha echado mucho de menos y, como siempre que nos ausentamos, nos recibe con mimos y frotes perniles...
Pero lo que os quiero contar es lo que he podido observar durante estos dias de relajo y sol. Por un lado, la afición de los guiris al sol. Vale, todos lo sabemos, se achicharran como gambas a la plancha, vuelta y vuelta. Cuanto más pálidos y más rubios, más horas al sol (las centrales por supuesto) y menos protección. Así van pasando por toda una escala de colores: blanco nuclear, rosadito, rosa, rosa fuerte, hasta lucir un fucsia que ya lo querría Peggy para sí...
Y por otro lado, la ausencia de complejos de muchas, eso o tienen una autoestima que supera lo imaginable. Que conste que no lo digo como crítica sino como observación objetiva de la realidad. Una servidora preocupandose de no enseñar más de la cuenta, y entre brazada y brazada en la piscina, me voy a cercando a una que tomaba el sol al borde del agua, con sus enormes pechos descubiertos, toda ella color casi fucsia ya. Qué animada oye.
También me tppé con el curioso caso de la mujer sin traje de baño. No, no hacía nudismo. Era una mujer de edad avanzadilla, y se conoce que se olvidó de meter la prenda en cuestión en la maleta y que por alguna misteriosa razón no encontró un chiringuito de esos donde venden chancletas, toallas, flotadores y aparejos veraniles. ¿Y qué hizo? Pues tan ricamente, a tomar el sol en sujetador blanco sin aros y en short color salmón, que por cierto, combinaba perfectamente con su rojez dérmica. ¿Y se metía al agua asi? pensaréis . Pues no, el agua ni la tocó.
Enfin, pues esta es una pequeña crónica de las vacaciones de Juanita y familia. Seguiremos contanto aventurillas, que haberlas, las ha habido...
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