domingo, 30 de marzo de 2008

Hablar porque sí

A la gente le gusta hablar, de lo que sea, de quien sea, cuando sea... Recuerdo los meses de dulce espera de mis bebés, las que tuve que oir. Cabe añadir que en este caso se trata de DOS bebés, algo que al parecer causaba conmoción, alucine y espanto en proporciones iguales: (entre paréntesis todo lo que me hubiera gustado decir pero que mi exquisita educación me impide)

- ¿¿Dooooos?? (-si, sabes contar no?)

- Hala, ¿y tenéis antecedentes? (-si, mi marido por atracar un banco y yo por agresión...)

- Uy, la que te espera... (¿Ah, pero cuantos pares de gemelos has tenido tú?)

- Puf, ¡qué horror! (Horror tener tu cara, h*** p**a)


Y claro al pasar las semanas, cosas extrañísima, la barriga crecía y crecía...

-¡Si no cabes casi por la puerta! (Tienes razón, mejor sal tu a ver si te cabe mi zapato en el culo...)

- Chica, ¡qué dimensiones! (-si, en contreto, tres)

- Te estoy mirando y me está entrando una angustia... (-Pues conozco un buen profesional que podría ayudarte)

- Te acompaño en la pena negra (- Ya te acompaño yo a urgencias con el ojo negro que te voy a poner...)

- Da miedo mirarla... (-pues tu das arcadas, gilipollas)

Si alguien se siente ofendido por la dureza de mis pensamientos, que se joda y se vaya a otro blog, que para eso este es nuestro. En mi defensa diré que el embarazo conlleva un cóctel interno de hormonas en estampida, y a mi se me despertó la agresividad, qué le vamos a hacer.

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